Enfoque visita a Toledo

Objetivos

1.Los expertos proponen comenzar la Ruta Cultural con una visita al Archivo y la Biblioteca Capitulares de Toledo, donde se mostrarán un buen número de pergaminos, manuscritos, códices visigóticos, misales, breviarios y cantorales mozárabes. A continuación tendrá lugar un ameno recorrido por la ciudad para visitar las principales iglesias y edificios que aún presentan muestras de arquitectura visigoda, mozárabe y mudéjar.

2.El sábado por la mañana se propone un recorrido general por la historia de los mozárabes desde la llegada de Tariq a las costas españolas, y a continuación un análisis más detallado del periodo histórico comprendido entre el Emirato de Córdoba y la época Califal. Un arqueólogo explicará a los participantes el contenido del Museo de los Concilios y de la Cultura Visigoda, donde habrán tenido lugar ambas conferencias.

3.El sábado por la tarde, los participantes podrán conocer cómo era la vida de los mozárabes en el Toledo islámico y medieval, y a continuación cómo preservaron sus tradiciones y creencias religiosas en torno a seis iglesias toledanas, entre ellas la Iglesia de Santa Eulalia, donde tendrá lugar la sesión de la tarde. Los participantes tendrán también ocasión de examinar la mezcla de estilos visigodo, mozárabe y mudéjar que presenta dicha Iglesia.

4 El domingo por la mañana se analizará la estructura de la misa en rito hispano-mozárabe, así como sus principales diferencias con el rito romano. A continuación, quienes lo deseen podrán asistir a la Santa Misa impartida en la misma Iglesia de las Santas Justa y Rufina.

5. El domingo por la tarde, los participantes tendrán la oportunidad de visitar y conocer la Capilla Mozárabe de la Catedral Primada de la mano de uno de los Capellanes Mozárabes. El Teniente de Hermano Mayor de la Ilustre Hermandad de Caballeros y Damas Mozárabes de Toledo, quien explicará cómo viven los mozárabes de hoy en día.

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Capilla Mozárabe de la Catedral Primada de Toledo.

Tras su victoria en la batalla de Guadalete en el año 711 el ejército musulmán al mando de Tariq ben Ziyad se dirigió a la ciudad de Toledo, entonces capital de la Hispania visigoda.

Las crónicas islámicas cuentan que Tariq entró en la ciudad el 11 de noviembre del mismo año sin apenas encontrar resistencia. Buena parte de la nobleza y el propio rey habían muerto en Guadalete, y muchos habitantes habían salido huyendo a medida que las tropas bereberes se acercaban al centro peninsular. También cuentan las crónicas que parte del tesoro palaciego, que los nobles se llevaron en su huida, fue recuperado unos días después por las tropas musulmanas, y que entre los bienes de mayor valor se encontraba la célere Mesa de Salomón, que tantas historias y leyendas ha generado en la ciudad. El Tesoro de Guarrazar, encontrado a las afueras del actual pueblo de Guadamur, fue probablemente enterrado allí por algunos habitantes del Toledo visigodo, que pensaron recuperarlo cuando las tropas de Tariq abandonaran la ciudad. No sucedió de este modo: Tariq permaneció cierto tiempo en la ciudad y después le siguieron otros mandatarios beréberes y árabes, de manera que durante varios siglos Toledo fue una ciudad islámica que llevó el nombre de Tulaytula.

Paulatinamente llegaron a la ciudad algunas familias árabes procedentes de las tribus de los Ansar y los Fihr. Además de estas familias, la sociedad toledana estaba compuesta por hispano-visigodos que se mantuvieron fieles a su religión católica y sus costumbres a cambio del pago de tributos personales y territoriales y que como hemos señalado en otro lugar recibieron el nombre de mozárabes. Existía también en Toledo una numerosa comunidad judía, que siguió viviendo en el mismo barrio de la ciudad (Madinat al-Yahud).

Desde el punto de vista religioso Toledo conservó su condición de área metropolitana. Tras unos años en los que apenas se dejó notar, recuperó su papel de guía de las demás iglesias de la Península a mediados del siglo VIII. La iglesia de Santa María continuó siendo la sede episcopal, y los mozárabes lograron también conservar algunas de las iglesias visigodas para su culto, entre ellas, las de San Lucas, San Sebastián, San Torcuato, San Marcos, Santa Eulalia, y la de las Santas Justa y Rufina.

En el año 785 Elipando, metropolitano de Toledo, defendió el adopcionismo y con él la doctrina de que Cristo era Hijo de Dios por su naturaleza divina, pero sólo su hijo adoptivo en cuanto a su naturaleza humana. La expansión de esta teoría al norte de España y en concreto a la zona de Urgel motivó la intervención de Carlomango para evitar que se propagara por su territorio. También reaccionó a la herejía Alfonso II El Casto, Rey de Asturias, quien a través del Beato de Liébana se opuso enérgicamente a Elipando. Como es sabido, este monje escribió en el año 776 sus famosos Comentarios al Apocalipsis de San Juan.

Obispo Elipando. Sala Capitular de la Catedral de Toledo

Obispo Elipando. Sala Capitular de la Catedral de Toledo.

Los mozárabes fueron una comunidad beligerante y rebelde que no aceptó someterse a los sucesivos mandatarios musulmanes de la ciudad, incluidos los que envió Abd al-Rahman I, su hijo al-Hakam I, Abd al-Rahman II y el temido Almanzor. Las revueltas eran duramente reprimidas y en ocasiones los dirigentes mozárabes eran confinados en Córdoba como rehenes. Pero ello no fue obstáculo para que Toledo siguiera siendo una de las principales ciudades rebeldes del Emirato y después del Califato Cordobés.

Algunas familias mozárabes permanecieron en la ciudad, y otras se marcharon hacia las tierras del norte a medida que sus condiciones se vida se hicieron más difíciles. Los mozárabes que salieron de Toledo se llevaron consigo sus pertenencias más queridas, incluidos los documentos que acreditaban su origen y el de sus familias, y los que reproducían el rito hispano-mozárabe y los cantos que acompañaban la liturgia. Está también documentado que a mediados del siglo XI un grupo de mozárabes toledanos se llevó las reliquias de Santa Leocadia a Oviedo y las de San Ildefonso a Zamora, donde aún se veneran.

En el año 1031 el Califato de Córdoba se fragmentó en una treintena de taifas, y Toledo pasó a ser el Reino Taifa de mayor tamaño. A partir del reinado de Al-Mamum, fue también el de mayor desarrollo cultural. A su corte en Toledo llegaban filósofos, astrónomos, médicos y sabios de todo oriente y occidente. Este monarca acogió también por unos meses en su palacio a las afueras de Toledo a Alfonso VI de León, que se vió obligado a refugiarse en Toledo tras sufrir una derrota a manos de su hermano Sancho II de Castilla.

Alfonso VI volvió a la ciudad de Toledo unos años después, ya fallecido al-Mamum y rigiendo como monarca su nieto al-Qadir. Era el año 1085.

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Imagen del Rey Alfonso VI procedente del Libro de Estampas. Catedral de León.

Alfonso VI era un monarca devoto, cercano a la Orden de Cluny. Unos años antes y a instancias del Papa San Gregorio VII había convocado el Concilio de Burgos (1080) y decretado en él la abolición del rito “gótico” en los reinos de Castilla y León. Al poco de tomar Toledo quiso instaurar también este rito en la ciudad, incluidas las seis parroquias en las que se celebraba la liturgia hispano-mozárabe.

Una vez más, los mozárabes se mantuvieron firmes en la defensa de sus tradiciones y su forma de celebrar su antigua liturgia. Alfonso VI y el Papa accedieron finalmente a sus peticiones, y autorizaron mantener el rito hispano-mozárabe en seis parroquias de la ciudad: San Torcuato, San Sebastián, Santas Justa y Rufina, San Marcos, Santa Eulalia y San Lucas.

Además, el 19 de marzo de 1101 Alfonso VI les concedió el Fuero, Privilegio o “Charta Firmitatis” según el cual podían seguir rigiéndose por el libro del Fuero Juzgo antiguo. El monarca les reconocía además “que si alguno fuere de entrellos de pié e quisiere e oliere poder, que sea Cavallero”. Este fue el primero de una serie de 26 concesiones o confirmaciones reales de privilegios hechas a las nobles familias mozárabes de Toledo hasta la actualidad.

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Fuero otorgado por alfonso VI a los mozárabes de Toledo el 19 de marzo de 1101. Extraído de http://www.mozarabesdetoledo.es

Con Alfonso VI comenzó una época de florecimiento cultural y pacífica convivencia entre las tres comunidades o culturas que habitaban al ciudad de Toledo, y que tuvo su momento de mayor plenitud durante el reinado de Alfonso X “El Sabio”.

Alfonso X "El Sabio" y su Corte. Detalle del Libro de los Juegos o Libro del Ajedrez, Dados y Tablas (año 1283), Folio 65R

Alfonso X “El Sabio” y su Corte. Detalle del Libro de los Juegos o Libro del Ajedrez, Dados y Tablas (año 1283), Folio 65R

Los escritorios de las distintas parroquias mozárabes siguieron renovando sus libros litúrgicos durante los siglos XII, XIII y XIV. La mayoría de los manuscritos que se conocen pertenecen a la llamada “tradición A”, y reflejan una versión más elaborada y perfecta de los libros litúrgicos destinados a la celebración de la misa y del oficio divino. Se considera que la “tradición A” fue el resultado de la tarea codificadora que llevó a cabo San Julián de Toledo. En cambio, los libros de la parroquia de las Santas Justa y Rufina son representativos de la llamada “tradición B”, que presenta signos más arcaicos. Parece que esta recogía la liturgia tal y como se celebraba en la iglesia metropolitana de la provincia Bética, sede de San Leandro y San Isidoro, y que los emigrantes del sur trajeron a Toledo y conservaron celosamente en la parroquia dedicada a sus Mártires sevillanas.

A finales del siglo XV el rito hispano-mozárabe había decaído notablemente. El Cardenal Cisneros, consciente de su valor religioso y cultural, encomendó al canónigo Alfonso Ortiz la tarea de revisar los antiguos textos eucológicos manuscritos y preparar una edición impresa del misal y del breviario. El canónigo constituyó una comisión técnica de capellanes mozárabes, que lograron editar en 1500 el “Missale Gothicum Mixtum” y en 1502 el “Breviarium gothicum”.

También para revitalizar el culto, el Cardenal Cisneros mandó construir la Capilla Mozárabe de la Catedral de Toledo y asignó el altar-capilla del Corpus Christi para que se celebrara allí misa por el citado rito a diario.

Toma de Orán por el Cardenal Cisneros. Fresco de Juan de Borgoña en el interior de la Capilla Mozárabe de la Catedral

Toma de Orán por el Cardenal Cisneros. Fresco de Juan de Borgoña en el interior de la Capilla Mozárabe de la Catedral

En la actualidad, se estima que viven en la ciudad de Toledo unas seiscientas familias, de las aproximadamente mil quinientas cincuenta familias que integran la comunidad mozárabe.

Las seis viejas parroquias en las que Alfonso VI autorizó celebrar el rito hispano-mozárabe subsisten canónicamente, pero sólo cuatro de ellas están aún en pie: las de las Santas Justa y Rufina, Santa Eulalia, San Sebastián y San Lucas. Los párrocos tienen jurisdicción personal, no territorial, sobre sus feligreses dondequiera que se éstos se hallen.

La sede de la Ilustre y Antiquísima Hermandad de Caballeros y Damas Mozárabes de Nuestra Señora de la Esperanza tiene su sede en la Iglesia de San Lucas.

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Iglesia Mozárabe de San Lucas.

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